Un viaje que me cambió la vida

Mucho hablamos de viajes, de conocer nuevos lugares, explorarlos, deleitarnos con las bellezas que nos brinda este mundo donde vivimos ¡Una bendición! poder atesorar esos momentos sin igual. Hoy les hablo de otro tipo de viaje, uno en donde empacas lo más importante para ti que pueda caber en las maletas, aquel viaje que puede cambiarte la vida en muchos sentidos.

Mi escrito de hoy viene del corazón de una emigrante, una persona que ha cambiado su lugar de residencia, no por elección sino por obligación. Una historia que de seguro es común para mis compatriotas venezolanos.

Desde el 2014 nos topamos con noticias alarmantes de venezolanos que emigran de diferentes maneras a cualquier parte del mundo, a pie, a dedo, en bicicleta, la misión es salir. Hasta la fecha se contabiliza la migración de más de 2.3 millones de venezolanos buscando un mejor futuro para ellos y su familiares. Salen como sea, del que desde su nacimiento fue su hogar, un país noble con tantas oportunidades que fueron quebrantadas. Hoy no tocare la política, no es mi línea de escritura y de eso hay mucho material en internet.

La Decisión

Durante el 2008 la economía de mi país venía apretando mi presupuesto, ya se complicaba el clima organizacional en la empresa donde estaba (PDVSA) además de que el sentir de un mejor futuro se tornaba muy gris. Por ello la idea de migrar empezaba a retumbar en mis oídos. Muchas eran las preguntas, los miedos, la incertidumbre.

Así que manos a la obra, empezar a investigar sobre destinos y oportunidades migratorias, Iniciar debidamente con ahorrar, también la venta de todo lo que había construido con esfuerzo, dedicación, perseverancia. Era momento de desapego, de recoger monetariamente lo que más se pudiera, era el momento de mentalizarse para alivianar la carga. Un año de mucha preparación, organización y planificación para lo que venía, que ni yo sabía que podía ser.

Viajar para mi desde pequeña había sido siempre un placer, representaba alegrías y aventuras, un descanso de la rutina diaria de vida. Sin embargo, en el mes de noviembre del 2009, hice aquel viaje que más que alegrías, era tristeza y llanto. Por primera vez sentía miedo a lo que iba a explorar en este nuevo destino.

El Viaje

Empacar para ese viaje fue incluso tenebroso, ver como tocaba cargar con todo lo que tenías en tu clóset, ropa, zapatos, recuerdos que quería llevarme. Debo ser sincera, hubo por lo menos un par de viajes más para poder cargar con mi mudanza mi nuevo destino, por más que se vendieron tantas cosas, aún costaba empacar en un solo viaje lo que tenía y créanme, luego de un tiempo me di cuenta que no todo era necesario. En ese momento hubiese valorado mucho los consejos de Marie Kondo.

La sensación de hacer el check-in también fue totalmente diferente, siempre hay emoción y ganas enormes de montarse en ese avión para despegar a la nueva aventura viajera, en esta oportunidad me invadía entre tristeza y ansiedad, en mi mente no había vuelta atrás, era el momento de empezar de cero y con buen pie, por un futuro mejor, por abrir puertas también para los míos, para poder tenderles una mano.

Vista aérea de Maracaibo
Maracaibo desde las alturas.

Cuando despegamos, la vista aérea de mi ciudad no era usual, la estaba observando de manera diferente, tratando de grabar lo que más podía en mi memoria, sabía que ese día partía, pero no sabía cuando podría volver a aterrizar en aquel aeropuerto, por donde pase tantas veces con mi familia, con mis amistades e incluso sola.

Fue una hora y media de vuelo de total meditación, llenándome de energía positiva. Cargaba mis recuerdos, mis sueños, mis ganas de salir adelante y de adaptarme a aquel país que había escogido.

Ya estaba acercándome a mi aterrizaje, a lo lejos se veía el Puente de las Américas, el Canal de Panamá, los barcos a la espera de su paso por el Canal, su gran verdor. Nacieron en ese momento las ganas por querer explorarlo, por conocer sus rincones y las maravillas naturales que escondía.

Ciudad de Panamá.
Foto: evolutionsv

Así entonces, una venezolana más que migraba, ese suelo panameño sería mi nueva residencia, mi nueva tierra para sembrar mis ganas y hacer realidad mis sueños.

Nuevo comienzo

Panamá sería mi nueva tierra de oportunidades, lo veía perfecto, clima similar al de mi país, cultura latina, mismo idioma, a solo hora y media de mi ciudad natal Maracaibo, buena velocidad de internet. Tenía tantas cosas a mi favor, que el miedo fue pasando a medida que los meses pasaban y nuevos retos eran superados.

Aquel viaje de noviembre del 2009 fue decisivo para mi vida, hoy muchas cosas han cambiado, he evolucionado como mujer, conservo muy pocas cosas de las que se vinieron conmigo en aquel viaje, eso abrió paso a tantas maravillas que Panamá tenía preparadas para mi y los míos.

Debo dar gracias a esta tierra que me adoptó, leo noticias de mi país o escucho a muchos de mis familiares que aún siguen allá, y me entristece saber que lo que recuerdo, hoy no es ni la sombra.  

He sembrado más que mis ganas en Panamá, he sembrado raíces. Al igual que viajar a un nuevo destino por placer, la clave del éxito para mí ha sido

  • Humildad,
  • Reconocer que llegas a casa ajena y debes comportarte,
  • Aprender su historia, cultura y modismos,
  • Relacionarte genuinamente con los locales,
  • Valorar que ahora puedo disfrutar de muchas cosas que sin haber tomado aquella decisión no fuera posible,
  • Ser excelente representación de mi país,
  • Dar a conocer que los buenos somos más.

Da Una Mano

Estoy segura que en tu grupo de amigos existe por lo menos uno que ha emigrado, que representa con orgullo su país en su nuevo hogar, dale la mano, una palabra puede ayudarle a seguir adelante., Muchos nos vimos forzados a dejar atrás familiares y amistades, se que sabrán valorar la ayuda que le brindes.

 Da una mano al que emigra
Da una mano al que emigra
Foto: Rémi Walle / Unsplash

A ti compañero que has emigrado, que has decidido emprender un nuevo destino, de seguro también te marcó tu viaje de despedida como a mi. Ahora en tu nuevo hogar, sigue perseverando, mantente determinante con tus metas, recuerda siempre tus raíces, pero también cultiva nuevas en dónde resides, es tu nueva casa, cuídala y respétala como tal.

Estés de un lado o del otro, comenta con tu historia, ¿te tocó despedir a algún amigo o familiar? o por el contrario ¿despedirte de alguien? ¿ahora tienes amistades de otros países que han emigrado? Comparte en los comentarios, te leo.